Sandro

Sandro preferiva le relazioni semplici e rapide, magari un po’ superficiali però comode da gestire. Per questo Sandro non aveva amici veri, amici che gli parlassero francamente e gli dicessero le cose in faccia. In fondo non ne valeva la pena, no? E così un giorno, un po’ per gioco, un po’ per sconforto, Sandro decise di iniziare a mentire. Era diverso per ciascuno e  ad ogni nuova conoscenza improvvisava adattandosi a chi aveva di fronte. A volte era brillante e lavorava in banca. Altre volte era scontroso, di malumore dopo un lungo viaggio. Un medico, un padre di famiglia, un mafioso, un ex sacerdote. Un terrorista, un poliziotto, un maniaco depressivo. A volte era sé stesso (o forse lo era sempre?) ma ormai non si riconosceva più.

Sandro prefería las relaciones simples y rápidas, a lo mejor un poco superficiales, pero cómodas de gestionar. Por esta razón Sandro no tenía amigos de verdad, amigos que le hablaran francamente y le dijeran cosas a la cara. En el fondo no valía la pena, ¿no? Y fue así que un día, un poco por juego y un poco por desaliento, Sandro decidió empezar a mentir. Era una persona diferente para cada uno y cada vez que conocía a alguien improvisaba adaptándose a quien tenía delante. A veces era brillante y trabajaba en un banco. Otras veces estaba adusto, de mala leche después de un viaje largo. Un medico, un padre de familia, un mafioso, un ex sacerdote. Un terrorista, un policia, un maniaco depresivo. A veces era él mismo (¿o quizás lo era siempre?) pero ya no se reconocía más.

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Publicado por

mnoris

Un italiano en camino