Las tres aves fénix

Un día de octubre, al comienzo del otoño, el diseñador de nubes sopló sus tres aves fénix en el cielo del golfo de Roses.

Dos de ellas bailaron durante horas antes de desaparecer, libres.

La tercera, la más grande, esperó a que el último suspiro de sus hermanas se perdiera en el viento para abrir entonces sus alas y renacer como una gran vagina con cabeza de pez, generadora y devoradora de mundos.

Marco Noris, Roses, 2012

 

Como una peonza

Al principio daba vueltas borrachas, cortas en el tiempo y desparramadas en el espacio; luego, evolucionando en sus revoluciones, seguía centrado y recto en su eje por largos ratos, con un movimiento tan rápido y perfecto que parecía clavado en el centro de la tierra. 
Fue en una de sus revoluciones, de las que son transformación y recurrido, que acabó por enterarse de que lo que la vida le ofrecía no eran simples acontecimientos, sino pruebas y a veces, regalos. Así que definida la ruta, emprendió el camino.

Era una peonza en equilibrio perfecto, girando cayendo y volviendo a girar.

_Marco Noris, Barcelona 2011_

Mani in tasca e bavero alzato

Mani in tasca e bavero alzato
in stile Modern Talking mi dicono
cammino lungo strade deserte
nel vento furioso che tutto scuote
e sconvolge portando con sé
anime e corpi nel vento
che batte vicoli e viali
mani in tasca e bavero alzato
nell’aria bizzosa e pungente
sono solo, sono vivo.

M. Noris, Barcellona, 2008

Palabras robadas

Robó un puñado de palabras cuando la tarde se deshacía al horizonte; eran palabras secas, agrietadas, ásperas al tacto.

En una noche surcada de silencio, hizo de estas palabras un tótem sin rostro para que el viento le diese vida y la mar ternura.

Él ya no estaba cuando el ayer se hizo susurro y la mañana fluctuaba como un nuevo vocabulario entre partículas de palabras robadas.

 

M. Noris 7/2010

Soledad ajena

La soledad llegó en un momento de descanso, cuando las golondrinas cambiaban de número y las cruces se deshacían en el cielo. Tenía ojos enardecidos esta soledad fatigada; miraba sus deseos en el espejo de la amargura, pesados, como la deforme levedad de sus raíces mancas.

Soledad ajena en tierra de libertades ajenas, anda con fatiga entre cuerpos, arrastrando en un sin fin de idas y vueltas los cadáveres rabiosos de sus sueños.

M. Noris, 2011

Laura

Laura
Laura

Laura, hija de un profesor de la Universidad de S. y vecina de casa de Felipe y Silvia, es una treinteñera un poco retrasada, con una mirada dramática, eternamente preocupada, con ojos de quien ha descubierto el significado trágico de la vida.

Laura es la vicina di casa di Felipe e Silvia; Laura, figlia di un professore dell’Università di S., è una trentenne un po’ ritardata, con uno sguardo drammatico, eternamente preoccupato, con gli occhi di chi ha scoperto il significato tragico della vita.

Jorge

Jorge es un tío con un carácter fuerte y determinado. A veces es peleón, pero siempre intenta respetar su propio código moral.

Jorge è un tipo dal carattere forte e determinato. A volte è rissoso ma cerca sempre di rispettare un proprio codice morale.

Danilo

Danilo, Danilo, perché l’hai fatto? Perché hai abbandonato la tua famiglia e sei scappato all’estero? Perché, perché hai lasciato nella hall dell’albergo una ventiquattro ore piena di piccoli panini al latte? Perché?

Danilo, Danilo, ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué has abandonado a tu familia y has huido al extranjero? ¿Por qué, por qué has dejado en la entrada del hotel un maletín lleno de pequeños panecillos de leche? ¿Por qué?

Gino

 

Gino
Gino

Quando trovò il corpo strapazzato di Paola, Gino conobbe con orrore la violenza della morte. Non riusciva a distogliere gli occhi dal cadavere insanguinato della giovane e più guardava, più assorbiva; assorbiva l’energia e il tenue tepore che ancora emanava il corpo esanime di Paola. Fu così che con la morte Gino riscoprì la vita.

Cuando encontró el cuerpo maltrecho de Paola, Gino conoció con horror la violencia de la muerte.
No podía desviar la mirada del cadáver ensangrentado de la joven y, cuanto más miraba, más absorbía; absorbía la energía y el tenue calor que el cuerpo sin vida de Paola seguía emanando. Fue así como Gino, a través de la muerte, volvió a descubrir la vida.