Laura

Laura
Laura

Laura, hija de un profesor de la Universidad de S. y vecina de casa de Felipe y Silvia, es una treinteñera un poco retrasada, con una mirada dramática, eternamente preocupada, con ojos de quien ha descubierto el significado trágico de la vida.

Laura es la vicina di casa di Felipe e Silvia; Laura, figlia di un professore dell’Università di S., è una trentenne un po’ ritardata, con uno sguardo drammatico, eternamente preoccupato, con gli occhi di chi ha scoperto il significato tragico della vita.

Jorge

Jorge es un tío con un carácter fuerte y determinado. A veces es peleón, pero siempre intenta respetar su propio código moral.

Jorge è un tipo dal carattere forte e determinato. A volte è rissoso ma cerca sempre di rispettare un proprio codice morale.

Danilo

Danilo, Danilo, perché l’hai fatto? Perché hai abbandonato la tua famiglia e sei scappato all’estero? Perché, perché hai lasciato nella hall dell’albergo una ventiquattro ore piena di piccoli panini al latte? Perché?

Danilo, Danilo, ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué has abandonado a tu familia y has huido al extranjero? ¿Por qué, por qué has dejado en la entrada del hotel un maletín lleno de pequeños panecillos de leche? ¿Por qué?

Gino

 

Gino
Gino

Quando trovò il corpo strapazzato di Paola, Gino conobbe con orrore la violenza della morte. Non riusciva a distogliere gli occhi dal cadavere insanguinato della giovane e più guardava, più assorbiva; assorbiva l’energia e il tenue tepore che ancora emanava il corpo esanime di Paola. Fu così che con la morte Gino riscoprì la vita.

Cuando encontró el cuerpo maltrecho de Paola, Gino conoció con horror la violencia de la muerte.
No podía desviar la mirada del cadáver ensangrentado de la joven y, cuanto más miraba, más absorbía; absorbía la energía y el tenue calor que el cuerpo sin vida de Paola seguía emanando. Fue así como Gino, a través de la muerte, volvió a descubrir la vida.

Agostino

Agostino è un lavoratore flessibile. Piegato dal lavoro, ancora non si spezza.
Nei giorni festivi e prefestivi, devoto a Dio, è prete e celebra messa. Al mattino dei feriali si intrattiene con opere e missioni, a pomeriggio si dedica dei figli e le notti del lunedì, martedì e venerdì a battere sulla circonvallazione.

Agostino es un trabajador flexible. Doblegado por el trabajo, aún no se quiebra.
En los días festivos y pre festivos, devoto de Dios, es cura y celebra misa. En la mañana de los días hábiles se entretiene con obras y misiones, por la tarde se dedica a los hijos y en las noche de los lunes, martes y miércoles, se prostituye en la circunvalación.

Paolo

Paolo non sapeva come sottrarsi ai continui stimoli che la vita gli dava, perciò un giorno grigio di novembre decise di sposare la sua vicina di casa, quella bassa, grassa, sciocca e un po’ puzzona.

Paolo no sabía cómo liberarse de los incesantes estímulos que la vida le ofrecía, así que un gris día de noviembre decidió casarse con su vecina, la baja, gorda, boba y un poco apestosa.

Marcello

Marcello faceva sempre l’indifferente. Sembra che lo aiutasse a mantenere le distanze e a tenere un po’ d’equilibrio. Era indifferente a tutto e atutti, la sua espressione era vacua, apatica e gli occhi vuoti come il cappello di un mendico.
E indifferente rimase fino al giorno in cui un signore gentile gli disse: “Marcello, svegliati, sei morto!”. E Marcello sorrise, lentamente.
Ma forse si scombinó tutto, gli occhi sottosopra, uno scese verso il mento, l’altro si postò lungo la tempia. Un orecchio giró su sé stesso e l’altro si accartocciò come cercasse di chiudersi in sé stesso e non sentire il rumore assordante che generava. Il naso pareva allungarsi e poi girare vorticosamente come un mulino, mentre la bocca si staccò a volo di farfalla e scomparve portandosi via nel vento l’ultimo gemito di Marcello: “ma che cazzoooooo…”.

Marcello siempre se hacía el indiferente. Parecía que eso le ayudara a mantener las distancias y también un poco de equilibrio. Estaba indiferente a todo y todos, su expresión era vacua, apática, y sus ojos vacios como el gorro de un mendigo.
Y se quedó indiferente hasta el día en que un señor gentil le dijo: “Marcello, despierta, ¡estás muerto!”. Y Marcello sonrió, lentamente.

Pero a lo mejor se le trastocó todo, los ojos al revés, uno bajó hacia el mentón, el otro se deslizó a lo largo de la sien. Una oreja se torció sobre sí misma y la otra se abarquilló como si intentara encerrarse en sí misma para no oír el ruido ensordecedor que producía. La nariz parecía alargarse y luego girar vertiginosamente como un molino, mientras que la boca se alzó en vuelo y desapareció llevándose en el viento el último gemido de Marcello: “Pero qué coño…”

Giancarlo

Giancarlo, una porzione indigesta di una vita funesta, caduto da piccino dalla padella alla brace; Giancarlo è il bagnato su cui piove, l’ambulanza su cui sparano, il pianista morto ammazzato.

Giancarlo, una porción indigesta de una vida funesta, de pequeño salió del fuego para caer en las brasas; Giancarlo es el mojado sobre el que llueve, la ambulancia a la que disparan, el pianista muerto asesinado.